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La migración en Cabral (II)

La forma en que resulto el paseo hacia de Cabral fue bastante improvisada, cimarrónica dirían algunos, pues los que salimos ese sábado con destino hacia Puerto Alejandro (bahía de Neyba), no pensamos que el viaje se extendería otro día más. Inmediatamente nos informaron en la caseta del parque de la laguna de Cabral que la misma estaba llena de patos migratorios se sumo otro día al viaje. Al final un pasadía fotográfico, se convirtió en un fin de semana de cacería de patos, fotográficamente hablando claro esta.

La Laguna Cabral o Rincón es el humedal natural de agua dulce más grande de nuestra isla, declarada como área protegida en el 1983, es uno de los tres lugares más importantes para las aves acuáticas migratorias del Caribe y toda Latinoamérica. Tal migración se da en las épocas del otoño e invierno, en el hemisferio norte, o sea, entre los meses de septiembre hasta marzo-abril, teniendo como pico máximo el mes de octubre. Cuando las cosas se comienzan a enfriar en Norteamérica, el reloj interno de las aves les anuncia que es hora de partir a tierras más cálidas en busca de mejores condiciones y alimento.

SOBRE LA FORMACIÓN EN "V": La típica formación en "V" que adaptan al volar en bandada, no es más que una formación de ahorro de energético, ya que de esta forma el ave que toma la cabeza en la formación rompe la resistencia del viento para las demás que le siguen, al batir sus alas el líder crea un torbellino (vórtice) el cual ayuda al resto de la bandada a emplear menos energía en el empuje que necesitan al volar, y cuando el que va a la cabeza se fatiga (este no tiene quien le rompa esa resistencia), sale de formación y se coloca detrás, de inmediato otro toma su lugar repartiéndose el trabajo (como los humanos, ¿no?), de esta forma se logra ahorrar hasta un 70% de la energía utilizada en cada vuelo.

El día de nuestra visita la cantidad de aves era asombrosa, lamentablemente así como eran de numerosos, así lo eran de salvajes, emprendían el vuelo a kilómetros de divisar la embarcación en la que nos desplazábamos. Y no solamente eran los patos quienes se daban a la fuga a vernos llegar, también lo hicieron los pelícanos (Pelecanus occidentalis) y las gaviotas cabecinegras (Larus atricilla) que adornan la huida en la foto de arriba. No que esperábamos un comportamiento menos natural de las aves, pero si nos quedamos con las ganas de llegarles un poco más cerca. Hubo un pato al que sí nos logramos acercar, solo por que se encontraba enredado con un hilo y únicamente podía utilizar como defensa el sambullirce y bucear para alejarse cada vez que intentábamos acercarnos. Probablemente el hilo era de una red de las que utilizan los pescadores lugareños, cosa que deja que pensar sobre el equilibrio: ser humano/naturaleza, en la laguna.


Pato Turco (Aythya affinis), atrapado por cordel de pesca.



Gaviota cabecinegra (Larus atricilla)


Los cómplices del viaje (de izq. a der: Yoel, ALney, Miguel & Panta), Cimarrones*.


*Faltan miembros.

La migración en Cabral (I)

Uno de los espectáculos naturales más impresionantes que estos ojos han presenciado, miles de patos migratorios, la mayoría del género Aythya, en la laguna de Rincón o Cabral (aquí para ver en grande).

para ser continuado...