Tenía un tiempo con el deseo de variar un poco mis rutas en la carretera, ya que últimamente estaba siendo muy redundante en la zona sur del país (pero me encanta el sur) y buscando lugares que me faltan por conocer recordé que necesitaba volver a playa Rincón, si necesitaba, por que fue una especie de obsesión que me entro de repente y también el deseo de re-visitar Samaná. Como sea, contacté a Manuel y le deje saber nuestro destino, también apareció Jr. quién sacó tiempo para salir del trabajo temprano el sábado que hicimos el viaje. Al final la elección no fue un lugar desconocido (aunque no había vuelto en años), pero la experiencia fue totalmente nueva. Ya decidido y pautado el lugar arrancamos para allá, no sin antes almorzar en casa de Manuel y así evitar más retrasos en el camino.
La ruta que escogimos fue la nueva carretera que conecta con Samaná, el único detalle es que no está terminada, pero logramos un permiso (que al final no, nos sirvió de mucho, por que nos metimos por donde no era y aparentemente el tránsito si es permitido); en fin logramos entrar a la zona de construcción por Monte Plata. Toda una experiencia "off road" y en plenas labores de construcción, nos pasaban por el lado tremendos camiones y palas mecánicas, muy divertido todo XD. La foto (izq-der: Jr, Manuel, Saúl), es de el tramo que ya esta asfaltado, es casi la parte final de la pista.
La llegada a Samaná fue en tiempo record, realmente se ahorra mucho por el nuevo cruce, se los recomiendo. Una vez llegamos al pueblo ubicamos la dirección a Las Galeras, en el extremo (bien
extremo) de la península de Samaná, donde se ubica playa Rincón. Aunque hicimos buen tiempo en la carretera y en la casi carretera, nuestra llegada fue al atardecer, además habíamos salido a una hora muy tarde, cerca de las 4pm. De todos modos se nos hizo posible el armar campamento y apreciar la playa en su totalidad. Al entrar la noche preparamos una fogata para cenar y terminar de disfrutar el día junto al fuego para disponernos al otro día a conocer la playa y el río que también posee y nos quedaba al otro extremo de la playa. Al amanecer aproveche temprano para hacer par de fotos y caminamos un poco para explorar la playa y observar el entorno completo, nos encontramos con una gruta justo en el extremo opuesto a la desembocadura del río. La playa es genial, el agua es de ese azul turquesa que no conoce contaminación,
una arena blanca fina, genial. Es una joya que no es del todo valorada por el que la visita pues tiene demasiada basura (plástica sobre todo), no me cabe en la cabeza como semejante paraíso sea maltratado de esa manera inclusive cuando se ha publicado como una de las más hermosa del mundo, pero en definitiva es algo que hay que conocer. Lo dejo con una foto que hice en secuencia (la deje así a propósito) del amanecer en la playa.
Y por último...

Nuestro "Rincón"

